Fotografía, desaparición forzada y memorias
Natalia Magrin 14 agosto, 2019

Sobre un montaje que hace arder el tiempo

…la imagen arde. (…) Arde por su audacia, cuando hace que todo retroceso, que toda retirada sean imposibles (…). Arde por el dolor del que proviene y que procura a todo aquel que se toma tiempo para que le importe. Finalmente, la imagen arde por la memoria, es decir que todavía arde, cuando ya no es más que ceniza: una forma de decir su esencial vocación por la supervivencia, a pesar de todo.

Georges Didi-Huberman, 2013

Parte de este texto ha sido publicado en: Magrin, N. (2015). Fotografías tomadas en Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio en Argentina. Acerca del encuentro con imágenes de detenidos, secuestrados, desaparecidos en el Departamento de Informaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba. Nuevo Mundo Mundos Nuevos. DOI: 10.4000/nuevomundo.68018. Agradezco a Ernesto Argañaraz el permitirme compartir y escribir sobre estas fotografías en imagen.

Con la finalidad de seguir las indicaciones del manual de estilo institucional y de otorgar mayor claridad al escrito, se optó editorialmente por utilizar, en este texto, el masculino plural para referirse al conjunto de mujeres y hombres.


Durante el invierno de 2005, el Juzgado Federal N.° 3, en el marco de una causa por delitos de lesa humanidad, ordenó el allanamiento de la Dirección General de Investigaciones Criminales de la Policía de la Provincia, encontrando 82 cajas de cartón con 136.242 negativos fotográficos de hombres, mujeres y niños fotografiados, entre 1964 y 1986, de frente y de perfil durante su detención en dependencias policiales. Cinco años después, en agosto de 2010, la Justicia ordena la transferencia de dicho acervo, conservando su agrupamiento y nomenclatura original, al Archivo Provincial de la Memoria (en adelante APM)1 para su desclasificación y correcta conservación (Carro, 2016). Allí, las fotografías encuentran una nueva arena de inscripción, de archivo policial a archivo de la memoria. En el positivado de los negativos, los trabajadores de Archivo y Conservación pudieron reconocer la existencia de aproximadamente sesenta mil personas fotografiadas. Entre esas imágenes, hasta el momento, se ha reconocido que seis mil son de detenidos desaparecidos por razones políticas durante el terrorismo de Estado. La mayoría de estas imágenes fueron tomadas en la Central de Policía que funcionaba en el Cabildo y en tres casonas colindantes del Departamento de Informaciones de la Policía provincial –conocido con la sigla D22–, en la ciudad de Córdoba, que fue un centro clandestino de detención.


1. El APM es un Archivo y Sitio de Memoria construido en las tres casonas de estilo colonial ubicadas sobre el pasaje Santa Catalina, entre el Cabildo y la Catedral –a metros de la plaza principal de la ciudad–, en lo que fuera la Central Policial y, desde 1974 a 1978, el centro clandestino de detención del D2. Puede consultarse la página de los Sitios y Espacios para la Memoria haciendo clic aquí.

2. El D2 fue sede de detenciones masivas y secuestros de militantes políticos, sociales, sindicales, estudiantiles durante la década del sesenta. Desde 1974, operó clandestinamente, con el centro de detención y torturas, los secuestros, asesinatos y desapariciones forzadas. Véase: Notarfrancesco, M. (coord.) (2009). Centros Clandestinos de Detención en Córdoba [Catálogo]. Córdoba: Comisión y Archivo Provincial de la Memoria. Disponible haciendo clic aquí


Licenciada en Psicología (UNC).
Docente investigadora de la UNVM.
Miembro del Área Subjetividad y Derechos Humanos de Territorios Clínicos de la Memoria.
Coordinadora del Programa Municipal de Historia Oral y Memorias locales,
Subsecretaría de Cultura, Municipalidad de Villa María.