Fotografía, desaparición forzada y memorias
Natalia Magrin 14 agosto, 2019


Ernesto toma el número y, vía el humor, lo sustrae de esa intencionalidad cosificante pretendida por el poder represor. Ernesto ubica los números en un juego, lejos del padre, y lo nombra, “me mira”, mientras anuda algo en orden a la herencia, al legado. Un padre que, a través de la mirada, lega un saber sobre la posición ante “la ráfaga en la panza, las instituciones, el tedio, la mugre del sistema, el individualismo”. Ernesto mira la imagen de un padre que mira y dice. En la mirada de Ernesto, el pasaje de la imagen por el Otro produce una marca en orden a la existencia, hace letra ante un número.


La fotografía de Ernesto, Justino y Juan con la de su abuelo nos permite significar algo acerca de la herencia y el legado histórico. Ernesto está sentado, sostiene en brazos a sus dos hijos, un bebé y un niño. Ernesto y su hijo mayor sostienen la fotografía que el Archivo de la Memoria le entregó. Ernesto y sus hijos miran a cámara. En esta nueva fotografía, la mirada de Chechi se anuda a las miradas del presente. Juan sonríe, sostiene la imagen y alza el puño izquierdo hacia arriba. Un lente que, en un nuevo encuadre, instala algo de lo genealógico, del lazo filial. Esta nueva imagen inscribe al abuelo y permite pensar en las resignificaciones que Ernesto ha producido domesticando la imagen de la barbarie, contrarrestando los efectos de lo siniestro, ubicando a su padre en una fotografía de cuatro hombres de una familia. Permite, además, pensar en lo que este tratamiento despliega e interpela sobre el cuerpo social, aquello que hace consistir lo que Ernesto enuncia al decir “yo, Ernesto Argañaraz, accidentalmente soy hijo de este tipo, la sociedad argentina es hija de este tipo, este tipo es familiar de todos nosotros, mi viejo, como todos los luchadores populares que hubo”.

Este montaje fotográfico, podemos decir, hace presente aquello que-ha-sido (Barthes, 2012) alojándolo en un nuevo encuadre, desafiando aquello que el poder represor arrebató como posibilidad. Montaje en el que pasado y presente son los hilos que hilvanan las memorias, en un tejido siempre abierto, en un tratamiento político, ético y estético que conmueve las relaciones de temporalidad para nombrar aquello que insiste-incide: la presencia de los 30000 desaparecidos y un deseo de memoria que aloja la pregunta por los legados que porta. Si, como dice Didi-Huberman (2013), la imagen arde, es, quizás, en los legados donde se encuentran parte de los fuegos que alumbran el porvenir.


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Córdoba, agosto de 2019.

Referencias

Argañaraz, E. (2012). En Diario de la Memoria (del Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba), (6), 37.

Barthes, R. (2012). La cámara lúcida. Buenos Aires: Paidós.

Carro, D. (2016). Revelar lo oculto. Análisis de la serie de registros fotográficos de detenidos por razones políticas. Impacto de los procesos identitarios y de memoria a partir de la articulación de políticas públicas con la ciencia y la técnica de la archivología. (Trabajo final de curso). Escola Superior d’Arxivística i Gestió de Documents, Universitat Autònoma de Barcelona.

Didi-Huberman, G. (2013). Cuando las imágenes tocan lo real. Madrid: Círculo de Bellas Artes.

García, L. I. y Longoni, A. (2013). Imágenes invisibles. Acerca de las fotos de los desaparecidos. En Blejmar, Fortuny y García (comp.), Instantáneas de la memoria. Fotografía y dictadura en Argentina y América Latina (pp. 25-44). Buenos Aires: Libraria.

Mecca, D. y Magrin, N. (2012, 7 de marzo). Entrevista a Ernesto Argañaraz, Colección Hijos de desaparecidos, Nº 99 [DVD]. Del Archivo de Historia Oral, Archivo Provincial de la Memoria, Córdoba.

Rousseaux, F. (2001). Sancionar el duelo. Desaparición, duelo e impunidad. Revista Psicoanálisis y el Hospital, (20), 32-38.

Rousseaux, F. (2016, 31 de agosto). 30000: el in-número de la “dimensión del crimen masivo”. Agencia Paco Urondo. Recuperado del siguiente sitio web.


Licenciada en Psicología (UNC).
Docente investigadora de la UNVM.
Miembro del Área Subjetividad y Derechos Humanos de Territorios Clínicos de la Memoria.
Coordinadora del Programa Municipal de Historia Oral y Memorias locales,
Subsecretaría de Cultura, Municipalidad de Villa María.