Kaspar Hauser: un retrato sobre la condición humana
Revista SCHOLÉ 11 diciembre, 2019

Esta consideración es el inicio de un relato en torno a un joven, un excepcional calculador de fechas y días al que describe de la siguiente forma:

…es autista y su cognición está muy limitada. Su capacidad lingüística es buena, pero en cuanto a comprender intencionalidades y causalidades emocionales está prácticamente en blanco. Comprende la causalidad física básica y sabe que si se tira un objeto caerá al suelo o que si se arroja una pelota dará en la pared, pero es incapaz de interpretar la motivación o las razones “internas” que subyacen en una acción humana. No entiende ni la más simple historia de un libro o una película. Aprende a seguir mecánicamente las reglas de un juego, y en ese sentido es capaz de jugar una partida, pero no tiene ni idea de por qué la gente se dedica a esa actividad y no ha podido ni empezar a comprender las ideas de anotación, victoria y derrota. (Gould, 1998, p. 164)


Los logros o los fracasos, las posibilidades o los impedimentos, no se producen únicamente por nuestra voluntad y bajo la seductora quimera de la igualdad biológica. Somos distintos; a veces como valioso espectro de lo diverso, pero otras veces como injusto acto al que nos somete nuestra identidad corpórea. Lejos de la resignación, y asumiendo con valentía los determinantes que nos limitan, podemos sostener con decidida convicción que la igualdad y las posibilidades de la acción humana, en la forma en la que Gould (1998) lo reclama en el escrito que citaremos a continuación, no son una cuestión de la naturaleza, sino un hecho político que se decide por sobre y en contra de la desigualdad biológica:

Ojalá hiciésemos todos un uso tan excelente de nuestros talentos especiales, los que sean, por limitados que parezcan, cuando nos damos a la más noble de nuestras actividades mentales e intentamos encontrarle un sentido a este mundo maravilloso y desempeñar la pequeña parte que nos toca en la historia de la vida. No he citado, en realidad, su bella respuesta por entero. Me dijo: “Sí, papá, cinco semanas”. Su nombre es Jesse. Es mi hijo mayor y estoy muy orgulloso de él. (p. 172)


¿Hemos resuelto bajo la suposición de su peculiaridad cerebral, tal como lo supone el notario, las dudas referidas a la vida de Kaspar Hauser? La respuesta parece estar en su epitafio: “Aquí yace Kaspar Hauser, enigma de su tiempo. Su nacimiento es desconocido, su muerte un misterio”.

 

Referencias

Feuerbach, P. J. A. von. (2017). Gaspar Hauser. Un delito contra el alma del hombre. Madrid: Asociación Española de neuropsiquiatría. (Primera edición 1832).

Gould. S. J. (1998). Milenio: Guía racionalista para una cuenta atrás arbitraria pero precisa. Barcelona: Crítica.

Herzog, W. (1974). El enigma de Kaspar Hauser [Jeder für sich und Gott gegen alle] [película]. Alemania.