1919. La Semana Trágica. “Pesadilla” (Parte I)
Revista SCHOLÉ 20 agosto, 2019

Día 2

“La ciudad permanece silenciosa. Las fábricas cerradas, los negocios con llave, con sus persianas de metal bajas”. Así comienza la descripción de Pinie Wald sobre aquella jornada donde habría que enterrar a los muertos del día anterior. Todos, frente al local del SRMU, están tensos y atentos al inicio del cortejo. A través de la memoria inscripta en el texto de Pesadilla, podemos precisar lo sucedido en aquella jornada:

Ocho de enero
Hace mucho calor. Las calles están repletas de gente, vienen de todas partes, vestidos a medias. Con sacos, sombreros, cuellos duros y corbatas en las manos. Se huele la transpiración, el desconcierto, la ira.
Una multitud fluye hacia Rivadavia, a causa del rumor de que por allí pasará un cortejo fúnebre. La gente de los cafés, que durante todo el año no ha tenido nada que ver con el movimiento obrero a pesar de ser también obreros, da vueltas por aquí con rostros furibundos y miradas llameantes. En la multitud se entremezclan personajes que se exaltan a sí mismos y azuzan a otros a cometer actos de violencia. A través de las filas enredadas de la multitud, se introducen y desaparecen raros personajes, con cabelleras revueltas, con ropa desordenada, con pechos desnudos, tipos con sables y rifles.
La masa humana se torna cada vez más impaciente a la espera del cortejo fúnebre. […]
Aparece el cortejo fúnebre. Avanza un torrente humano, una mar de olas agitadas. Los obreros caminan con ira silenciosa. Llevan sobre los hombros a los cadáveres, uno tras el otro. Una marcha de duelo, de insoportable quietud en la que se oyen los pasos sobre el adoquinado.
La procesión fúnebre crece, una ola sigue a la otra, en medio de una atmósfera de horror.
Al pasar frente a la iglesia, en la esquina de Corrientes y Yatay, estalla allí un incendio, pero el cortejo sigue su marcha; sus quietas tonadas se vuelven hirvientes consignas contra los ocultos guardianes de la reacción, que se han ubicado de este lado del portón del cementerio…
Cae la noche. No hay luz. Los negocios permanecen cerrados, con las cortinas metálicas bajas. Los tranvías no caminan. Los teatros han suspendido sus espectáculos. Todo movimiento callejero ha muerto.
La mayor parte de los faroles están rotos. La luz eléctrica permanece apagada…
¡Qué terrible aspecto tiene Buenos Aires sin luz!2


2. Ibídem, pp.16-18.


Semana trágica / pesadilla / funerales

Día 3

Rasgada por el agudo silencio que antecede al estruendo de los fusiles, la ciudad se deshace bajo el tórrido calor del verano. Ya no quedan máscaras que puedan ocultar la represión.

Nueve de enero
Es muy temprano. El sol salió reluciente e incendió el día veraniego. Oleadas de gente fluyen desde los edificios hacia la calle. No se dirigen a sus lugares de trabajo, Dios libre y guarde, sino que intentan enterarse de lo que está ocurriendo. Uno no puede quedarse tranquilo en su hogar. Los diarios no han aparecido. Esto hace que la situación se torne más misteriosa aún, más acorde con el estado de ánimo opresivo que envuelve a Buenos Aires. Por las calles van de boca en boca los rumores tranquilizadores o terribles. No se ve ningún policía. Como si todos hubiesen desaparecido. […]
Al mediodía, aparecen las dotaciones de soldados. El armamento, completo. Se detienen en las calles. […] Los civiles rodean a los soldados y conversan con ellos; la atmósfera se parece más a la de un desfile que a los preparativos para una batalla.
El liderazgo de Avangard3 se encuentra –por razones de cautela– en un patio particular de la calle Bermejo. Desde allí salen turnándose los compañeros, con el fin de recolectar novedades en toda la ciudad. De esta manera, se sigue manteniendo el contacto con el Comité Central del Partido Socialista y con el Comité Central de la FORA.
Por la tarde, la situación se ha vuelto más peligrosa minuto a minuto. Los compañeros enviados a la calle traen la noticia de que el general Dellepiane fue llamado, urgentemente, para asumir el mando militar de Defensa; y que todo el ejército de Campo de Mayo ya se encuentra en la ciudad y se ha situado de manera tal que cada compañía ocupa un lugar estratégico. Los soldados están con armamento de guerra, los escuadrones de caballería se distribuyen en las calles y dispersan a todo el mundo para que la gente se refugie en sus casas. […]
El camino de regreso fue más penoso aún. Me hizo acordar a una ruta entre las llamas y la muerte durante un día de lucha sobre las barricadas en la ciudad polaca de Lodz, durante el mes de junio de 1905. Aquellas imágenes se fundían con las de aquí, donde se atacaba a los manifestantes a balazos. Se disparaba contra ellos y unos caían y otros corrían, llenos de pánico. El galopar de la caballería, los gritos salvajes de los atacantes y los lamentos de dolor de los atacados, heridos y sangrantes, se habían confundido con una sola pesadilla de horror.
Más salvajes resultaron ser las manifestaciones de los “niños bien” traídos por la tormenta. Bajo los gritos de “¡Muerte a los judíos!” y “¡Muerte a los extranjeros maximalistas!”, celebraban orgías y actuaban de una manera refinada, sádica, torturando a los transeúntes. He aquí que detienen a un judío y, después de los primeros golpes, de su boca mana sangre en abundancia. En esta situación, le ordenan cantar el Himno Nacional. No puede hacerlo y lo matan en el mismo lugar. […]
En la sede del Avangard, que se encontraba en la calle Ecuador, entre Valentín Gómez y Sarmiento, había un estandarte del Avangard y también una bandera del grupo socialista ruso con la hoz y el martillo.
Allí, además, se encontraban los archivos y documentos históricos del movimiento obrero judío local y otros objetos que merecían ser preservados. A mí no me cabe ninguna duda de que la sede será sometida a un pogrom. ¿Acaso no había ocurrido esto en circunstancias menos peligrosas? ¿Acaso no se había sometido a un pogrom4 a la “Biblioteca Rusa” en mayo de 1912? Por eso, dije: “me acercaré allí para echar una mirada. Si no vuelvo enseguida, no se preocupen, nos veremos mañana temprano”. […]
El tiroteo duró hasta después de la medianoche. Hubo momentos en que los estruendos fueron tan fuertes como el fuego de la artillería pesada. El edificio temblaba, ya a uno le parecía vivir en medio de un mal sueño.5


3. El movimiento Avangard (La vanguardia) se funda en 1907 a partir de una orientación inspirada en el movimiento político BUND, socialista no identificado con el sionismo, creado en el Imperio Ruso. De aquí se desprende la creación del Centro Avangard y la publicación de la revista del mismo nombre.

4. Término que proviene de Europa del Este y que refiere al ataque contra un grupo minoritario particular donde se producen ejecuciones, violaciones, expropiación y destrucción de bienes. Ha sido aplicado con particularidad a los actos represivos contra los judíos producidos en el Imperio Ruso.

5. Ibídem, pp. 19-24.


De esta forma, concluye Pinie Wald su relato sobre lo sucedido en las primeras jornadas de lo que se conoce como la Semana Trágica. Al día siguiente, el 10 de enero, caerá preso. Este hecho terminará por confirmar el fuerte carácter antisemita de la represión. Como ya Wald había imaginado en su déjà vu, lo ocurrido en Buenos Aires aquel verano de 1919 pudo ser entendido como el símil de un pogrom.