Reflexiones en torno a la enseñanza de la lengua y la literatura
Susana Caba 23 agosto, 2019

Prácticas docentes: entre la acreditación y el reconocimiento de nuevos recorridos literarios

En este sentido, la relación que tiene el docente –sobre todo en la escuela secundaria teniendo en cuenta la inclusión que representa su obligatoriedad– significa, de algún modo, abordar ese pacto educativo con los estudiantes de una manera absolutamente distinta. Para esto, hay que repensar las prácticas de enseñanza que van a generar prácticas de aprendizaje completamente distintas. Los docentes tenemos la obligación de escuchar a los adolescentes. Si nosotros estamos en un paradigma que tiene que ver con las prácticas del lenguaje en uso, no podemos tomar al adolescente como si no proviniera de un sistema educativo previo o no tuviera una vida lingüística por fuera de la escuela. Hoy por hoy, las redes sociales también nos impactan directamente e interpelan el aula tradicional que pensó la escuela del siglo XIX, por ejemplo, y que atravesó todo el siglo XX.

La relación que tienen los adolescentes con sus propias prácticas de la lengua nos interpela a pensar en nuevas estrategias. Muchas veces, en los medios masivos de comunicación se dice “los docentes no leen y los adolescentes no leen”, y esto no es una realidad. Los adolescentes, en particular, leen, hablan y escriben mucho. No en el aula, sino por fuera del aula. Lo que hace que el sistema escolar entre en tensión con estas prácticas. Nosotros no podemos virar a un objeto de estudio como es la lengua en uso si no pensamos esto, si no le damos el derecho a que el estudiante se manifieste mediante su lengua materna, que en este caso es el español o la que fuere. Pero, hoy por hoy, en las aulas de, por ejemplo, la escuela secundaria es muy difícil lograr momentos de oralidad. El adolescente no quiere exponer porque se expone en público. Entonces, nosotros no intervenimos en esos procesos de oralidad y no estamos mejorando esa práctica. Pero ese chico termina su clase, sale de la escuela, graba un video y lo postea. Hoy por hoy, ya el verbo “leer” no es un verbo tan utilizado en la escuela secundaria: el alumno chatea, postea, comparte. Está mutando la forma porque está mutando la práctica. En esto tenemos que prestar oído. Los docentes tenemos que pensar y leer lo que ellos están leyendo. Si nuestro objetivo en el aula es formar lectores, y ese es nuestro horizonte, tenemos que respetar los recorridos lectores que ellos hagan. Por supuesto que nosotros tenemos consciencia de que queremos acercarlos a obras literarias que podemos discutir si son clásicas o si pertenecen al canon, etcétera, pero también es cierto que hay obras que adquieren total funcionalidad porque los discursos son óptimos. Hoy por hoy, los adolescentes, tal vez, no leen lo que nosotros consideramos estético, pero, si nosotros los escuchamos, podemos ir acercándonos, es decir, volver a un diálogo fecundo entre el usuario de la lengua con sus derechos a leer y escribir con los interlocutores que crea y, de a poco, los docentes ir ofreciéndoles.

Ahora, en el Congreso de la Lengua, se ha presentado una nueva edición de Rayuela. Tal vez es un libro que en las aulas no entra por la complejidad que representa, pero los alumnos quieren leer a Cortázar. Cuando lo leen y lo descubren, se maravillan. Yo tengo muchos años de escuela secundaria y Cortázar es una maravilla. Y yo estoy convencida de que el estudiante, cuando lee a Cortázar, después puede leer y escribir mejor. Pero también entiendo que él está transitando una formación con pares y que le resulta mucho más sencillo comunicarse con pares. Un fenómeno que se está dando en las redes, por ejemplo, es el fanfiction1. Es decir, son fanáticos de la ficción. Y el fanfiction es un género que hace un tiempo se ha instalado en las redes y que la escuela no ha logrado capitalizar. Nosotros no logramos que, muchas veces, un estudiante lea dos páginas seguidas y, de pronto, ellos devoran libros de 500 páginas.


1. El término fanfiction o fan-fiction hace referencia a historias originales (novelas, cuentos, historietas, etc.) basadas o inspiradas en personajes y/o argumentos de obras de ficción realizadas por otro autor.


Licenciada en Letras (Universidad de Buenos Aires).
Especialista Docente de Nivel Superior en Literatura y Escritura
(Ministerio de Educación de la Nación).
Magíster en Enseñanza de la Lengua y la Literatura
(Universidad Nacional de Rosario).
Investigadora del área Literaturas Extranjeras (Facultad de Filosofía y Letras - UBA)
Miembro del equipo técnico de la Dirección de Educación Superior
de Formación Docente Inicial de la Dirección General de Cultura
y Educación, provincia de Buenos Aires.
Docente de Nivel Medio y Nivel Superior.