Entre los hielos
Eduardo Wolovelsky 20 diciembre, 2018

Extraños

Los había observado con cuidado y, sin embargo, creyó que eran animales, tal vez una especie peculiar de pingüino. Más tarde, cuando los perfiles de las sorprendentes figuras le revelaron la presencia de hombres sin rostro, una ligera extrañeza se apoderó de su imaginación. Aquellos personajes mostraban una humanidad que era a la vez sorprendente y absurda. ¿Acaso eran viajantes que se habían transformado en fieras al sobrevivir a la mala fortuna de una desastrosa expedición o eran naturales adaptados a subsistir en el hostil mundo blanco? Lo asaltó la idea de que pudiesen ser poco pacíficos y alistó su pistola Mauser, apreciada en aquellos tiempos por su dolorosa precisión para matar. Su cuerpo estaba tan rígido como su mirada.

El tiempo, fusionado a la fría quietud del paisaje polar, se había detenido.

Dos de aquellos bárbaros estaban a la par y al frente; el tercero se mantenía alejado, asido duramente a un trineo. De repente, y por el propio encantamiento de la palabra, el mundo antártico recuperó el movimiento y reclamó un nuevo significado para el singular encuentro cuando uno de aquellos rudos personajes habló en un claro y preciso sueco:

– Nordenskjöld, god dag.

Biólogo (UBA).
Docente de nivel Secundario y Superior.
Coordinó diferentes programas sobre la enseñanza y el conocimiento público sobre la ciencia.
Editor y autor de diferentes trabajos en el campo de la divulgación de las ciencias, la pedagogía y el cine.
Director de la revista "Scholé. Tiempo libre. Tiempo de estudio".