Museo Escolar Garzón Agulla
Raquel Elizondo Barrios, Laura Dragonetti y Olga Bartolomé 11 diciembre, 2019

Los desafíos de pensar un museo comunitario en una institución verticalista

El sistema educativo de nuestro país fue pensado y estructurado respondiendo a una lógica verticalista; nos preguntamos: ¿en qué medida es posible la conformación de un espacio de participación colectiva?

En el proceso de construcción del Museo Escolar decidimos seguir los lineamientos de la museología social, tomando los aportes de uno de los referentes más importantes a nivel latinoamericano, Mario Souza de Chagas, quien sostiene:



Ya no se trataba solo de abrir museos para todos, sino de admitir la hipótesis y desarrollar prácticas en las cuales el museo mismo, concebido como un instrumento o un objeto, podría ser utilizado, inventado y reinventado con libertad por los actores sociales más diferentes. A lo largo de este camino, el museo se convirtió en un sitio de patrimonio. (Pereira, 2018, p. 80)

A medida que avanzamos, nos encontramos con otros interrogantes de diferentes tipos: ¿es posible sostener un proceso de toma de decisiones conjuntas? ¿Pueden estas instituciones ser apropiadas por quienes las habitan/habitaron sin el peso de la obligatoriedad? ¿Es viable, en este sistema, afianzar la escuela y el museo como posibilidades de crear experiencias educativas inéditas?

En la búsqueda de algunas respuestas, convocamos a estudiantes, egresados, residentes del barrio y a la comunidad en general para comenzar a discutir y consensuar qué contar y cómo organizar la exhibición. Nos animamos a habilitar un espacio que permitiera narrar las experiencias educativas de manera colectiva y expresar los sentires en relación a qué nos cuentan los objetos, los muros y los útiles escolares de las diferentes épocas. También, a recuperar relatos acerca de la Escuela Normal Superior y su historia contestataria para ponerla en diálogo con las vivencias de los nuevos estudiantes.

Los museos se construyen entre todos

De las reuniones con la comunidad surgieron y se concretaron gran parte de los proyectos realizados en este último año de trabajo conjunto.


Es significativo cómo egresados, estudiantes y vecinos, que conocían la historia de la escuela, apuntaban a recuperar la unicidad de los espacios áulicos de la ENSAGA. Los recuerdos crearon una imagen en la que el protagonista era el aprendizaje compartido. Así, los talleres se convirtieron en espacios en los que poner en práctica los conocimientos, la creatividad y los afectos.

Raquel Elizondo Barrios.
Profesora y Licenciada en Historia (UNC). Coordinación del Departamento
de Capacitación de la ENSAGA. Integrante del Área de Registro y
Documentación de la Estancia de Jesús María, Museo Jesuítico Nacional.

Laura Dragonetti.
Diseñadora Industrial (UNC). Diseñadora Independiente. Capacitadora en
Museología y Museografía. Curadora y diseñadora de exposiciones.

Olga Bartolomé
Profesora en Educación Preescolar. Licenciada en Ciencias de la Educación
(UNC). Magíster en Pedagogía. Coordina el Museo Escolar de la ENSAGA.